
Desde Santa Clotilde, estudiantes de tres instituciones educativas se encontraron para compartir sus saberes, reflexionar sobre sus derechos y asumir compromisos con sus comunidades y la Casa Común.
Las juventudes amazónicas tienen mucho que decir y aportar a la vida de sus pueblos. Sus conocimientos, su identidad cultural y sus propuestas son parte fundamental de la construcción de un presente y un futuro más justos para sus comunidades.
Con esa convicción se realizó en Santa Clotilde el 1.° Congreso de Jóvenes Líderes Napurunas por el Cambio, impulsado por el Colegio LUGAPE, que reunió a 22 estudiantes de las instituciones educativas de Santa Clotilde, Copal Urco y Diamante Azul, junto a 21 docentes y facilitadores.
Bajo el lema «Nuestra identidad nos une, nuestro liderazgo nos impulsa y nuestras acciones transforman», el encuentro propició espacios de formación, intercambio de experiencias y reflexión sobre la identidad cultural, los derechos humanos y los desafíos socioambientales de Loreto. También fue una oportunidad para que las y los jóvenes reconocieran sus capacidades y el papel que pueden asumir en el bienestar de sus comunidades.
Escuchar a los mayores para mantener vivas nuestras raíces
El congreso comenzó con una oración inspirada en los cuatro elementos (tierra, fuego, aire y agua), que invitó a reflexionar sobre las cualidades de quienes ejercen un liderazgo al servicio de sus pueblos: firmeza, transparencia, capacidad de inspirar y orgullo por sus raíces.
Uno de los momentos significativos fue el encuentro con las historias y memorias de los pueblos indígenas. Max Murayari Pinedo, joven del pueblo Bora, compartió el relato de creación de su pueblo y recordó la responsabilidad de cuidar la Tierra. Junto a él, Jhoysy Petita Macanilla Yumbo, estudiante y líder de la Organización de Estudiantes de los Pueblos Indígenas de la Amazonía Peruana (OEPIAP), presentó el trabajo del Colectivo TSIUNI, que busca recuperar la historia de la época del caucho desde las voces de los pueblos indígenas y reivindica la creación de una Comisión de la Verdad.
Ambos animaron a las y los estudiantes a escuchar a sus abuelos y abuelas, porque en sus historias y conocimientos se mantiene viva la memoria, la cultura y la identidad de los pueblos.
Para Logan Xabi Machoa, estudiante del Colegio LUGAPE, este intercambio dejó un aprendizaje importante:
«Me siento muy contento por recibir la charla de algunos capacitadores, por los consejos para poder sacar nuestra cultura de lo profundo de nuestros corazones y poder transmitirla a otras generaciones».
Liderar es aportar al bienestar de nuestros pueblos
Las declaraciones de los participantes y expositores reflejaron el espíritu de cambio y la urgencia de actuar frente a los desafíos actuales de la Amazonía
Joy Joe Cabello, estudiante de Diamante Azul, señaló: «Un líder tiene que guiar y aportar a su pueblo; tiene que ser proactivo, justo y transparente».
Por su parte, Johanna Price Mendoza López, ingeniera en gestión ambiental y activista, animó a las juventudes a confiar en sus capacidades y trabajar unidas:
«Nosotros, los jóvenes, podemos hacer mucho; tenemos que trabajar unidos. Sí podemos hacer cosas y transformar nuestras realidades».
El encuentro también permitió reflexionar sobre la defensa de los derechos y la necesidad de conocer cómo funcionan las instituciones del Estado para exigir respuestas frente a las necesidades de las comunidades. En ese espacio, la abogada Verónica Shibuya, coordinadora del CAAAP en Loreto, recordó a las y los participantes la importancia de comprender las estructuras y mecanismos ante los que se presentan sus demandas.
Acciones por la Casa Común y compromisos concretos
El compromiso con la Amazonía también se expresó en acciones. El liderazgo se trasladó de la teoría a la práctica, cuando los participantes se desplazaron para sembrar árboles de mamey, una acción que, además de proyectar sombra a futuro, funciona como un símbolo permanente del cuidado. Asimismo, el encuentro incluyó la elaboración de tres banderolas por cada colegio, en las que plasmaron creativamente los ejes de liderazgo, cultura y cuidado de la Casa Común.
Para Abigail Catherin Rayo, estudiante del Colegio LUGAPE, el aprendizaje se convirtió en un compromiso que quiere compartir con sus compañeros: «Mi compromiso es dar charlas en mi entorno sobre el cuidado de la casa común, para que mis compañeros puedan aprender también que soy una lideresa napuruna».
Leticia Nicol Saavedra, estudiante del mismo colegio, puso en palabras la importancia de proteger los árboles: «Nosotros debemos plantar árboles porque nos dan vida. Si queremos tener oxígeno, tenemos que cuidar las plantas».
Sus testimonios recuerdan que el cuidado de la creación se construye con decisiones cotidianas y con la participación de las nuevas generaciones, que también están llamadas a proteger la vida de sus territorios.
El encuentro termina, el camino continúa
El congreso culminó con una noche cultural, la entrega de certificados y la firma de un pacto simbólico de liderazgo, consolidando la esperanza de un movimiento juvenil napuruna listo para transformar su realidad.
La hermana Ana Laura Ramírez Aguilar, directora del Colegio LUGAPE, animó a las y los jóvenes a seguir caminando juntos sin perder de vista sus raíces:
«Nuestro congreso terminó, pero recién empieza el camino que emprendemos juntas y juntos con este encuentro. Nunca se avergüencen de sus raíces».
Desde el Vicariato Apostólico San José del Amazonas, felicitamos y valoramos estos espacios que promueven la formación, el encuentro entre instituciones y el protagonismo de las juventudes indígenas. Acompañar estos procesos significa escuchar sus voces, reconocer sus saberes y caminar junto a ellas y ellos en la construcción de comunidades más justas, solidarias y comprometidas con la vida.




