
En el II Canasto Binacional de Mujeres Tejedoras de Saberes y Emprendimientos Amazónicos, mujeres y jóvenes de Misión Putumayo compartieron sus saberes, mostraron sus emprendimientos y celebraron la riqueza cultural de sus pueblos.
Los días 26 y 27 de septiembre de 2026, mujeres y jóvenes de Misión Putumayo participaron en el II Canasto Binacional de Mujeres Tejedoras de Saberes y Emprendimientos Amazónicos, realizado en Puerto Leguízamo, Colombia. Este encuentro fue una oportunidad para fortalecer la unión entre los pueblos de frontera, intercambiar conocimientos ancestrales y visibilizar iniciativas que nacen del trabajo, la creatividad y la identidad cultural amazónica.
La jornada del primer día se desarrolló en el auditorio del Vicariato Apostólico de Puerto Leguízamo. Después de las palabras de apertura, las y los participantes vivieron un momento de armonización espiritual según la tradición del pueblo murui, reconociendo el valor de la espiritualidad y los saberes propios como parte de la vida comunitaria.
Posteriormente, organizaciones e instituciones compartieron sus intenciones de sumarse al proceso de fortalecimiento de los emprendimientos de las mujeres. El diálogo permitió reflexionar sobre cómo acompañar estas iniciativas, promover oportunidades de comercialización y valorar la cultura de los pueblos indígenas.
Emprender desde los saberes y el cuidado de la Casa Común
El domingo 27 de septiembre, el encuentro se trasladó al parque municipal, donde las participantes instalaron sus puestos y ofrecieron al público diversos productos elaborados a partir de frutos amazónicos, fruto del conocimiento local y del trabajo de las comunidades.
Cada emprendimiento representó una oportunidad para compartir los saberes que pasan de generación en generación y mostrar que es posible impulsar iniciativas económicas vinculadas con la identidad cultural y el respeto por la tierra y la naturaleza.
Las juventudes también tejen el futuro
La participación de Misión Putumayo se hizo presente también a través del arte y la cultura. Un grupo de jóvenes y adultos presentó bailes tradicionales que animaron el encuentro y expresaron la riqueza cultural de sus comunidades. La presentación recibió el reconocimiento del público y del jurado, que le otorgó un premio.
Más allá de este reconocimiento, la experiencia permitió que las juventudes asumieran un papel protagónico, compartieran su cultura fuera de sus comunidades e interactuaran con personas adultas que vienen impulsando sus propios emprendimientos. Este intercambio fortaleció el aprendizaje entre generaciones y abrió espacios para reconocerse, colaborar y caminar juntos.
Lideresas y jóvenes que transforman sus comunidades
El regreso a la vida cotidiana estuvo marcado por la alegría y la certeza de que el trabajo compartido está dando frutos. Quienes están iniciando sus emprendimientos encontraron un espacio para dialogar con otras mujeres que atraviesan procesos similares, intercambiar experiencias y fortalecer sus iniciativas.
Como iglesia Amazónica esta experiencia nos recuerda que cuando las mujeres fortalecen sus capacidades y las juventudes encuentran espacios para compartir sus talentos, se abren caminos de transformación para las comunidades.
En el encuentro entre generaciones, la valoración de los saberes ancestrales y el trabajo colaborativo, se tejen vínculos que sostienen la esperanza y mantienen viva la identidad de los pueblos amazónicos. Porque transformar también es cuidar la memoria, reconocer los talentos de cada persona y construir, desde la propia cultura, nuevas oportunidades para la vida comunitaria.
Misión Putumayo




